viernes, 8 de abril de 2011

La primera impresión, es la que imprimiste primero

A veces, la aparienia no es lo más importante, ya lo dicen los dichos populares:

La mona, por más que se viste de seda, mona queda...

A mi mamà, cuando me decía que no le daba importancia si me ponía ropa linda o fea, yo le decía:

A Cenicienta, por más que la vistan con harapos, es linda igual.

Modestía aparte lo mío.

Y para cerrar, una conclusión más profunda aún:

Por más que tengas toda la plata del mundo, nunca vas a cagar con olor a perfume.

No sé qué tiene que ver pero es verdad, y tampoco sé bien qué enseñanza te deja, pero palpito que algo tiene de moraleja.

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